No soy más

Pienso
/siento
/creo
que cada día
soy
menos (-)
humano.

Menos (-) yo.

Más conocimiento,
más concepto,
más ideas.

It's all in my head.

Cada día más (+)
artificial
/plástico
/antinatural
/...

Hablemos

Hablemos del alfabeto de lo inerte, hablemos de lo interno:
hablemos...

Hablemos del infinito de lo efímero, de lo sublime, de las estrellas,
hablemos de la expectativa por el nacimiento del anticristo,
de la alfombra roja que conduce a tus labios,
del torrente turbio que conduce a tus piernas,
de todo esto y todo lo demás,
de la edición electrónica de los cultos religiosos,
de un taxi extraviado en el Centro.

Hablemos de algo, de todo, menos de lo de siempre.

Hablemos, si fuera necesario (aclaro)
de cómo me gustaría ser bambú o un elevador.

Hablemos del tiempo.

Hablemos del bebé de alguien que se cagó en su vida.
Hablemos del silencio.

Hablemos largo y tendido, como si necesitáramos un buen café,
o estar en un café al menos,
cómo si leyeramos las ideas del otro, de los labios,
como si comprendiéramos algo de esta vida o de la otra.

Hablemos de un vestido
y si combina con el sexo de alguna actriz que no conoces.

Hablemos de hablar y seguir hablando mientras hablamos,
como si fuera necesario, como si fuera vital
mantener los labios en movimiento, la saliva circulando,
los sonidos saltando de nuestra boca.

Hablemos de qué pasaría si finalmente habláramos.

Nostalgia impropia

Es como difícil, creo, siento,
el aceptar que hay voces/señores/almas
que nunca regresarán.

Aportaron, me dejaron algo entre sus acordes, melodías y líricas.

Es que tengo algo de nostalgia impropia,
algo de nostalgia externa, heredada,
adquirida en oferta: la mejor compra de mi vida.

En su momento, líderes indiscutibles
de una sociedad estigamtizada,
organizada para saltar al vacío,
una sociedad que creía/empezaba a abrir los ojos.

Ya no hablo de ellos, hablo de mí
y lo que se coló cuando los dejé entrar en mi cabeza.

Es triste, como decía, difícil de creer que ya no están,
y más aún, que es imposible pensar en una reunión
algo conmemorativo, con el pretexto recurrente
de recordar viejos tiempos,
de revivir viejos tiempos.

Uno no se da cuenta que lo que se revive son fantasmas,
espantos de una época que no regresa.

Se termina igual,
perdiéndose uno en su nostalgia,
en lo bien que se siente lo pasado,
sobre todo porque ya pasó.

En fin, es difícil entender esto, aceptarlo más que todo,
y recurrir a fotografías de sonrisas, de momentos retratados,
de momentos encerrados en un conjunto de siluetas,
de personas, de silencio eterno porque las fotos no hablan,
no se mueven, se quedan ahí,
donde se encontraron, donde se capturaron...
y aún con sus obvias limitaciones, ¡qué poder tienen!

Y es más difícil aún, porque entiendo todo
capto todo, ¿sintieron acaso esto, aquello, todo lo que siento yo mismo?
las carreras, infortunios circunstanciales,
los detalles como historias infinitas,
los golpes a lo divino, el resbaladero que conduce a las fauces de la revolución,
la pobreza humana, la humanidad dividida,
la división maldita de todo.

Y los gritos, el "escúchenme-tengo-algo-que-decir" que sonó,
que se hizo sonar, que reivindicó el género extinto en mi patria,
que le dio forma, que lo moldeó en su momento.

Qué pensarían hoy, juntos de nuevo... jamás lo sabremos.

Es que en serio, es el cáncer de nuestra época lo que me abruma
el realismo exacerbado y sobrevalorado de estos días,
soy yo mismo exacerbado y sobrevalorado en este momento,
con sangre por todos lados, todos lados, todos los lados,
con sangre en los ojos - letras - uñas,
sin salida.

El torbellino me trae un abanico de canciones,
benditas canciones, todo existencial, es el problema existencial del hombre
ese problema indiscutible, el que me aterra,
el que me clava un dolor de cabeza a cada paso.

Porque podría maldecirlo todo.
Podría consumir un trío de hojas drogadas.
Podría vender franquicias de mi alma
o alquilarla para los EMOs que nada saben,
que nada creen, que nada disfrutan.

Entre EMOs, reggaeton, música cristiana,
mal-llamado-pop y las putas rancheras de siempre,
esto de la música
se está íendo (como casi todo) a la mierda.

Ya lo dije una vez y lo repito.

Hagamos algo, corramos al pasado.
No hay algo nuevo bajo el sol, nada,
sólo esta mierda de música que se coló
en aquel mínimo descuido, inocente.

Estoy loco, soy un insecto raro que se resagó al pasado...

... en fin:
es pura nostalgia.
No mía, impropia.

La niña y la bestia

Ahí está la bestia
enfática, superflua,
revestida de toneladas de maquillaje
buscando verse como algo con nombre,
como un dios pagano viviente,
como un manifestación de lo sobrenatural.

Va la bestia revolviendo los vestidos,
derrocando la inocencia,
desvistiendo el corazón,
acorralando sutilmente
a la doncella amante de los Beatles,
loca por los Beatles,
la Lucy de los Beatles.

Guía la doncella, sin embargo,
la mano de la bestia
porque la bestia a pesar de su desintegrada imagen,
busca amor, amor imposible,
amor tan imposible.

Es la doncella artífice del momento,
es la princesa, niña de chocolates y paletas,
de besitos y estrellas,
es ella muñeca del diablo,
la que atrapa finalmente a la bestia.

Ella, el ángel que esconde al demonio,
el cielo que alberga un infierno,
la tormenta disfrazada de día inédito: pura belleza.

Es ella la que toma el control
la que vence a la bestia con un beso
con el baile demente de su lengua,
los brincos pronunciados
los gemidos delincuentes
los temblores espaciales
los destellos inconscientes
de pasión desenfrenada.

Es ella después de todo, quien abre sus alas
y confiesa su procedencia.

Hoy. es ella quien se lleva a la bestia entre sus alas.

Mañana es la bestia quien se la llevará a ella entre las piernas.

Mañana no

Te imagino en este momento,
dulce,
contornos sinceros, honestos, respirar liviano,
sensato, contorno de luna,
imagen pausada en el tiempo
descanso obligado,
con la cara enterrada en los sueños.

Te veo, te visualizo acostada,
posición fetal quizás, para no perder la costumbre,
para no olvidar lo importante,
que sólo soñando pensás en lo importante.

Te imagino de trazos simples, concretos,
claroscuro natural,
tus líneas curvas, y oblicuas, y siniestras,
toda ahí, tu, la imagen perfecta de mis deseos.

Ahí, tu,
brillando en la noche, en el silencio de lo que no se cree a simple vista
a simple deseo, a simple duda revoloteante.

Te amo: es que estoy enamorado.

Con tus caras, de tus pecas, de tus manchas varicelescas,
y tu perfil poco cristiano. Con tu perfil irrealizable,
si quiera impensable.

Hoy te quiero perdida en mis piernas,
con tus manos exaltadas y tu corazón intermitente...

... con los ojos bien cerrados.

Te amo y te imagino: te creo.

Dormí. Mañana, no.

Así como te recuerdo...

Así como me mirabas, con esa mística irrealizable
con esa mística cautivante;
Así como me esperabas, como gritabas cuando llegaba,
como corrías como loca, de arriba para abajo,
de adentro hacia afuera,
frenética
irreparable, con locura infantil y desbordada;
Así como caminabas a mi lado,
como sombra reducida
como verdadera compañera de la vida;
Así como temblabas en mis brazos,
así como realizabas la vida entre mis brazos,
así como repelías los demonios, los fantasmas, mis quebrantos
así como me querías, con los pelos erizos,
con el hambre perruna de verme.

Así como bailabas en mis manos,
así como coqueteabas con la muerte,
así como me enseñaste el poder del silencio,
el poder de un buen grito.

Así como esta tarde apagada,
como todo esto que se acumula y se pierde entre lo gris de lo irreparable.

Así como el viento que me absorbe,
así como el dolor de cabeza que me somete,
así como el hedor de lo que no se cumple,
de las promesas que se quiebran.

Así como tu colita moviéndose por el queso,
así como tus mañas de malcriada,
tu cara de rebelde,
tus ojos color cielo,
color "radicalsonora".

Así como el momento que compartíamos sin decir algo...

Así como el día que llegaste y aprendiste a subirte a los sillones,
así como el sonido de tus patitas bajando por las gradas...

... como el grito cuasi-llanto por una frase pronunciada agudamente y sin sentido.

Así como el recuerdo de verte dormir en la panza de mi papá,
y las noches que esperaste a que apagara la compu para dormirte.

Así como esa forma tan cómica de rascar la almohada para acostarte,
como las veces que te orinaste en mi cama.

Así como esperabas en la puerta cuando te decía "... vamos a la calle..."
como te subías al carro en frenesí descompuesto.

Así como tu caminar levitante por los daños irreparables de tus caídas suicidas
y el tiempo que me regalaste como amiga.

Así como entendías lo que te decía
(aunque nunca hiciste caso más que cuando te decía "... vaya con Pepe...")

Así como tu manera de arrastrarte cual soldado por la cama.

Como esa misteriosa mirada observando fijamente
esperando alguna señal, algún movimiento, algún sonido para acercarte.

Así como te recuerdo, como pude quererte
como pude entenderte y demostrarte el agradecimiento por lo que hacías cada noche
en mi mente, el contrarrestar el efecto nostálgico de mis enfermedades suicidas.

Como te hiciste querer por todo el que te conocía,
como reparaste un par de corazones de niños terminales, atrofiados,
en especial el mío.

Así con todo el remordimiento que me queda,
con todas las caricias que te debía,
con todos los momentos que no te di
y tus vestidos guardados para siempre...

Así
así amiga te vas para siempre
y yo regreso a mi asiento.

Hasta luego...
hasta siempre,
hasta la noche, hasta la madrugada...

no te cortés las uñas...
todavía quisiera escucharte correr
cuando grite tu nombre al vacío.

(Mitzu)

Insomnio 2.0

Simplemente es de sentarse, conectarse un cable o dos a la cabeza, doble ve, doble ve, doble ve, punto, google, punto, com. El universo completo en una espiral de letras, imágenes y videos desbordándose en la pantalla. De este lado un insomnio del carajo.

Sé bien ya la razón del ardor en los ojos y los cabeceos en la oficina. Beatles de fondo y estamos listos para el desvelo. Jai faiv punto com, enter. Y como en un acto voyeurista empezamos a navegar en la vida de los demás, indagando marcas, secretos y pequeños detalles de fotos errantes o erróneas de mentes que no ven en esto de la informática más que una razón para deshilar su ego y adornar su propia vanidad.

De regreso al tal google punto com y nada más que decir, nada más que quiera saber... aunque, qué tal: "recuperar sueño insomnio medicamentos naturales"... click en "Search"... bingo...

¡Leche tibia!

Mientras tanto, la pequeña bestia temblorosa se encorva y se deja en manos de la negligencia de su tutor y la resignación a su condición.

Al menos ya solo me faltan el Feisbuk y el Tuiter para que me de sueño y pueda dormir en paz.

Ciudad

Qué me une a esta ciudad. Qué es lo que me hace depender de ella, aguantarla por las mañanas, escucharla por las tardes, contemplarla por las noches. Qué es lo que tiene en sus vestidos cosmopolitas, eclécitos y contemporáneos sumergidos en historias de albañiles, cajeros de bancos, muchachas, chicleros, oficinistas mediocres, burocráticos lucrativos y gringos mochileros, esos vestidos que me hacen navegarla, atravesarla, recorrerla, encontrarla en fotografías publicitarias poco sutiles y algo vulgares.

Qué ha hecho esta ciudad para incrustarse en mi olfato con su variedad de aromas fétidos y el reducido aliento de los árboles en sus suspiros, entre el humo pestilente de un basurero convulsionando y el crujir dolido de las camionetas agonizando, entre el bramar de los conductores ebrios de rabia y la imprudencia de los transeuntes suicidas, todo una hecatombe de sensaciones y descorazonamiento colectivo.

Qué tengo entre la sien y la pupila que este montón de monumentos a la frialdad humana, este desborde de concreto y reducción de flores y sonrisas, todo este montón de bulla, representan más ahora que las letras pulidas del lenguaje del corazón plasmado en las hojas de un libro.

No hay peor maldición que ser un ciudadano, más allá de nombre, de corazón, tener el corazón en la ciudad y la ciudad en el corazón. Todo se muere en el concreto, en el calor que se levanta sobre los motores crepitantes y el hedor de sus escapes. Aquí ya no queda más qué hacer.

Ya soy una víctima más de la ciudad. Un alma resignada a ser intrascendente entre edificios y dentro de un carro a las 5 de la tarde en la cola de Vista Hermosa.

Crean

Crean:
abrir los ojos es fácil
díficil cerrarlos
a lo que no es como debe
a lo que encierra lo práctico
a lo que entiende el más tonto.

Crean, crean lo que puedan
descrean lo que quieren
duden
sometan al fuego cada historia
cada punto, cada letra,
cada parábola y sus explicaciones.

Crean.

Crean lo que no ven
más no lo que les mueve
no lo que dicen que les mueve.

Crean lo que jamás han creído
rebelión contemporánea
de tiempos de sádicos,
traidores, corruptos y
cerdos y sus
montículos de mierda.

Crean en lo que ven.

Crean en lo que pueden tomar
y lo que comen.

La realidad se pierde,
la cuerda que nos ata a la cordura
ha reventado.

Estos tiempos no son mejores,
crean.

Échense un grito,
sumérjanse en la explicación
cuestionen, crean.

Desqueriendo

Tal vez mañana tenga su momento, su buen momento. De amarrar un par de cuerdas, de tirar un par de cartas, de relajar el suplicio y levantar nuevamente la mirada. De corromperme nuevamente las ideas y escribir algo mejor que lo presente.

Tal vez mañana tenga al fin algo de sosiego, algo de descanso. Tal vez mañana levante esa foto del suelo y crea que pasó el tiempo sin traer consecuencias.

Quisiera por fin salir de este estado introspectivo de estar examinando ideas, de sacar conclusiones y dejar de pensar en alguien más cuando la miro, cuando la abrazo, cuando la beso. Como que sería más prudente que estar creyendo en las promesas vacías de un futuro.

Tal vez mañana deje de estarme hablando como si fuera necesario que yo mismo me entendiera, como si nadie más pudiera, como si nadie más quisiera.

Tal vez mañana apague los cigarros rezagados, los recuerdos expectantes, las memorias recurrentes, los vacíos constantes y las lagunas mentales. A veces siento necesario dejar de perder hormonas, sentidos e ideas.

¿Cómo harán los grandes árboles de mi vida para mantenerse de pie?, ¿a qué se aferran en el bosque de mi mediocridad ambulante?

Sí, he dejado de ganar poniendo en riesgo todo aquello que no quiero soltar.

Me miento, me resigno, me someto, me extirpo las ganas, me sepulto la voluntad.

En esta mesa de ingenuos se ha dicho algo cierto finalmente: es el último año. El primero del final. El final del quinto. Tomar una mano, regresar al estado de felicidad permanente, besar otros labios, soñar otros sueños, morder otras iras. Todo se viene repitiendo desde siempre.

Finalmente soy la persona más miedosa de todos los círculos y sus uniones e intersecciones.