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Despierto

Yo no siempre fui puta, fijate. Aún hoy, no me siento puta puta -me dijo mientras abrochaba su brassiere a ciegas, con sus dedos encajando los dos extremos del broche en su espalda. No sé qué pensés vos de mí, pero a este chance le he tomado cariño, fijate -acomoda su pecho izquierdo dentro del brassiere negro- No es que sea una ninfómana enferma o una shuca de esas que sólo piensan en coger -sus ojos se extravían en la luz tenue de la lámpara que apenas muestra signos de vida sobre la mesita de noche al lado de la cama. Creo que soy más que todo, una estúpida romántica, como esas patojas masoquistas que les gusta por mal en las cosas del amor. Tampoco es que sea "emo", verdá vos... es una mierda más cursi que eso de andarse cortando las venas y odiando a todo el mundo -se abrocha uno a uno los botones de la blusa- El asunto es que todas las noches juego a enamorarme para terminar encontrándome todas las mañanas con el corazón roto, pero bien gozado.

Exhalo humo y miro el cigarro que, como hace diez jalones, sigue esperando a que yo le robe un poco de humo, mientras él me roba algo de vida. ¿Viste esa película de "Vicky, Cristina, Barcelona"?, me gusta pensar que vivo la mera esencia del amor, como dicen ahí, porque siempre lo tengo en mis manos, pero nunca está completo. Todas mis noches son poesía, todas las noches son una perfecta obra de arte. El lienzo que tengo es el más grande que existe: la vida. Me sorprendés -le digo- a veces decís tanta mierda y otras veces como que hablás con el corazón -ella sonríe. Pues el asunto es que el amor a mí me dura una noche y nunca tiene un final feliz, pero creo que eso es sano. Vivo la ilusión, tampoco creás que soy hipócrita. Me gusta pensar que el pendejo que me tocó esa noche me ama de verdad, que le gusto, que me desea más allá de la pura necesidad de quitarse las ganas... ¿viste "Fight Club"?, ¡a huevos que la viste!... va, ¿el asunto del condón como la nueva zapatilla de cristal?... ¡es taaaan cierto!... pues dentro de todo, me gusta la analogía de verme como la cenicienta moderna, a la espera de algún pendejo que vea más allá de mis minifaldas y mis escotes y que me lleve a vivir a su casota en algún condominio caquero... -ahora soy yo el que sonríe, mientras ella se abrocha el último botón de la blusa.

Desde este lado del cuarto donde estoy yo, en éste sillón que apenas se salva de ser víctima de la luz que emana de la lámpara de la mesita de noche, desde este rinconcito donde fumo mi último cigarro de la noche, la veo tan lejana y más que sólo verla, la contemplo. Desde aquí trato de descifrarla a través de la danza pagana del humo que se mueve despacio a través del espacio hermético en el que habitamos todos los martes y jueves de 6 a 9, tiempo que yo veo como "mi terapia con la psicóloga" y que ella más allá del simple negocio, ha empezado a ver como "el recreo con un cuate". Se sube el zipper de su intento de falda...

Hoy cumplimos 6 meses -dijo, mientras se hacía una cola en el pelo. ¿Ya 6? -dije yo entre incrédulo y exagerado. Sí, 6, y ni los he sentido -me respondió ella. Hacía 6 meses que la había encontrado en un bar en la zona 10, bien borracha, bien bien doblada, en posición de reposo sobre la barra, con una cerveza en la mano.

Recuerdo que llegué y me senté a la par de ella. Después de un rato, supongo que por efectos de la misma borrachera, decidió que tal vez era más cómodo recostarse en mi hombro que sobre la barra.

A la media hora despertó y me dijo "... ¿querés coger?..." y así empezamos la terapia...

Escritura desolada

Hace tiempo
que escribimos en hojas distintas
ella y yo, los de siempre,
esta historia delirante
sobre este amor indeciso,
sobre esta vida que nos prestamos
casi sólo porque no tenemos ya salida
casi sólo porque de alguna forma
nos amamos.

Hemos venido dando vueltas
y poco a poco hemos perdido el control:
ella queriendo bailar más que nada
yo queriendo regresar a un punto lejano del camino
donde todo era simple y reconocía sus olores.

Es difícil cambiar la hoja,
darle vuelta a la historia,
aguantar el frío de ésta época
abrazando una resignación mentirosa
mientras pretendo que todo sigue intacto.

Ella ocupada en descubrir nuevamente el mundo,
yo preocupado por el café que se enfría en la ventana;
ella metida de cabeza en la historia de alguien más,
yo sin hallarle el hilo a mi propia historia;
ella vencida por mis celos,
yo peleando contra la nada.

En un momento todo cambia,
en un segundo todo se cae.

Es esta historia lo que duele,
sus dos versiones diferentes y opuestas,
tan lejanas, tan incompletas, tan dolidas,
mientras el mundo sigue su curso
y nos quedamos esperando que el daño sea menor
mientras más pasa el tiempo
mientras desaparecen las figuras intermedias.

Ella sólo quería bailar y deslizarse por pieles ajenas
yo sólo quería sentarme para sentirme más seguro,
y la confianza se quedó esperando en la parada
y la disposición se siente burlada en la casa.

Así nos gana la tentación,
entre el público complacido,
los fantasmas de un pasado turbulento
que sonríen al vernos en silencio,
y ese perro amor que le hace interferencia
a esa gracia que teníamos cuando nos tomábamos las manos.

Así nos estrellamos nuevamente,
así nos arrancamos el cariño,
así nos rebelamos contra el otro,
así nos levantamos en armas de repente,
así perdemos el tiempo cada noche
intentando descifrar las palabras
las ideas, las señales, los intentos.

Yo me invento mis razones,
tu te crees las de los demás
y así nos vamos mientras aguante
el corazón que en más de una ocasión
ya no no ha visto más que dudas.

Esta es la historia de una pareja de ishtos que un día se casaron, y que aunque se aman de alguna forma, saben que no pueden vivir juntos y aunque a veces toman la decisión de dejarse, nunca encuentran el suficiente valor para hacerlo. ¿Qué será peor?

Halloween

Pasé toda la noche midiéndote la falda. "Si mucho una cuarta" (pensé), aunque por momentos no te tapaba más que lo que cubren dos dedos amontonados en posición horizontal. No entendía como después de tanto bailoteo, tanto salto, tanto contoneo, tantos movimientos coquetos e inocentes, no había logrado ver algo asomando por debajo de ese ridículo intento de falda. Querías verte sensual y atractiva y lo lograste. Me lo dijiste desde que me invitaste hace un mes a esta bendita fiesta de disfraces. Recuerdo también que mencionaste el verdadero significado de Halloween citando algo que dicen en esa película que según me dijiste se llama Mean Girls: Halloween is the one night a year when girls can dress like a total slut and no other girls can say anything about it. No sé aún ahora (sobrio) qué quisiste decir o qué pretendías que yo pensara al respecto. Debe ser algo que entienden sólo entre mujeres porque debo decirte que nunca te he entendido bien. A veces hasta creo que te he estado entendiendo todo lo contrario a lo que realmente querías que entendiera.

El Nudo

Ésta es la historia de un esposo que por más de 26 años había estado amarrando y amarrando a su esposa. Todos los días y cada vez que ella quería hacer algo y le comentaba sus intenciones, sin decir palabras el tipo le respondía haciéndole un nuevo nudo con el lazo ese que la sociedad llama matrimonio y que algunas mujeres usan para ahorcarse en la cocina, otras para tender la ropa, otras para amarrar al chucho y otras para corregir a sus hijos.

Una noche durante la cena, luego que ella le recriminara todo el tiempo que había perdido a su lado, todas las cosas que había dejado de hacer por él, tantos sueños que se fueron desgastando como el jabón para lavar los trastes sucios y tanto tiempo de no saber de ella misma, él se levantó de la mesa y empezó a caminar en silencio dándole la espalda hacia fuera del comedor. Habría dado unos 8 pasos cuando se detuvo, se volteó y luego de obsequiarle una mirada altiva y orgullosa, le dijo: "Tantos años de dedicarme a hacerte tantos nudos de nudos y sobre cada nudo, otro nudo, y el único nudo que no te he podido hacer es el de la trompa para que te quedés callada por lo menos un ratito... ". Ella se quedó callada un momento con los ojos bien abiertos. Se metió en silencio a la cocina, sacó su lazo del gabinete, se lo amarró al cuello y se ahorcó ahí mismo en la cocina. Ese fue el último nudo en su mentado lazo.

Lo cómico del asunto, es que irónicamente tuvo que hacerse un último nudo la tipa para poder librarse de una vez por todas de todos los demás nudos.

Cosas de la vida...

Dejá la bocina en paz

- Vos, dejá de tocar la bocina, porfa...
- ¡Pero es que mirá a ese pedazo de marranada, mano!... me dan ganas de bajarme y romperle la morra con la llave de chuchos...
- ¿Y qué vas a ganar con eso?... llevás como 5 minutos tocando la bocina puro pendejo y el tipo sigue parado... entendé que el tipo no se va a mover, ni porque toqués la bocina con todas tus fuerzas hasta que te desmayés...
- Me pela, ¡me pela!... que entienda el hijueputa... que sepa que la está cagando...
- Mirá pues: si seguís tocando esa bocina por 15 segundos más, el tipo se va a bajar de su picopito son una pistola en la mano y lo último que vas a ver va a ser una pequeña bala acercándose a 325 metros por segundo para incrustarse justo entre tus ojos antes de que si quiera podás pestañear. Probablemente lo último que sintás sea la misma bala cortando cualquier circuito en tu cerebro... y la última idea que tu cerebro procese sea un pantallazo azul al mejor estilo Windows.
... 12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1...

Pesadilla

Creo que junto a ella viví los mejores años de mi vida. Es más, creo que vivimos nuestros mejores años juntos.

Hasta hoy no sé cómo se dieron las cosas pero terminé siendo "el mejor amigo de toda su vida". De hecho, a lo lejos recuerdo todavía el sonido de su voz diciéndoselo a alguien más en algún momento.

Creo que algunas veces el término "mejor amigo" es muy ambiguo y amplio, porque uno como "mejor amigo" no siempre sabe cuáles son sus "atribuciones" exactamente. En éste caso, termine siendo su amante.

Amante en todo sentido: yo la vi llorar y la abracé fuerte y la hice sentir querida muchas veces, cuando era necesario, cuando ella odiaba al mundo. Pasamos horas sentados en el sillón sin decir una sola palabra, abrazados.

Otras veces jugamos corriendo desnudos por su casa y terminamos haciendo el amor encima de un poncho, en el piso de su cuarto, en el garage, en la cocina o donde nos ganara la calentura. Debo admitir que nunca conocí a alguien con un cuerpo tan simplemente hermoso como el de ella, con los senos y las nalgas del tamaño exacto para mi mano. Y creo que ella jamás había conocido a alguien como me conoció a mí. Fuimos niños efervescentes otra vez, a nuestros veintitantos años. Nos tocamos, nos exploramos, nos maravillamos con el cuerpo del otro, nos comunicamos en un lenguaje extremadamente básico: nos conocimos. Nos dimos gusto.

Un día nos juntamos con nuestra "mejor amiga" (ella tenía atribuciones menos, digamos, íntimas) y ella me pidió que la acompañara a traer algo de comer mientras dejábamos a nuestra "mejor amiga" terminándose el café que acababa de pedir. Estábamos en el Food Court de algún centro comercial.

Sacó un album de fotos de su bolsa. Me enseñó algunas fotos con él. Recuerdo una en específico: era una foto donde aparecía una tarjeta que él le había regalado, comprada en algún lugar especializado en tarjetas supongo porque no parecía ser una tarjeta comprada en Paiz.

-Entonces, ¿le vas a decir que sí? -le pregunté, casi respondiéndome a mí mismo- ... te vas a quedar con él...
-Sí -me dijo ella como tratándome de insinuar que era inevitable.
-Pero... miŕa... y si tú y yo... emmm... no, nada... olvidalo -dije mientras seguía pasando las hojas del álbum de fotos, lleno de fotos de ella con él, viviendo una vida que yo no conocía, donde ellos se abrazaban y él la sujetaba como yo nunca pude: como el chavo que quería ser su novio. Ella sonreía en todas las fotos como se suponía que lo hiciera. En su rostro no habían señales de mí en ninguna foto... ella estaba allí, retratada tan viva como siempre, pero impune, como si lo nuestro fuera otra cosa, alguna forma ánimada y bastarda.

Yo no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado entre ella y yo durante los últimos 4 años y medio, eran explosiones de explosiones de imágenes tan dulces, tan tiernas y tan sudorosas, de momentos tan apasionados e íntimos. Resulta que después de tanto tiempo, fue precisamente en ese momento que me vine a dar cuenta que estaba enamorado de ella... qué feo sentir el amor y el desamor así, tan seguidos el uno del otro...

No me quedó más que contarle que yo había decidido hacerle caso a la chavita que me llevaba ganas en la clase... la última clase que iba a recibir en la U... ella se quedó callada, sin siquiera hacer el intento de decirme algo. De hecho no me vio a los ojos durante toda la noche. Nunca me sentí tan sucio. Estaba agarrado de la mano con el despecho.

Cuando nos despedimos esa última vez, creo que nos abrazamos entendiendo que era más que un "hasta luego"; nos abrazamos despidiéndonos de la vida. Y así sin más, la dejé ir: dejé ir al gran amor de mi vida.

Al año siguiente, yo tenía novia, ella tenía novio, yo ya nunca volví a ir a la U y ella se enfocó en terminar de sacar los últimos cursos rezagados que le hacían falta para su cierre académico. Nos llamamos un par de veces, pero dadas las circunstancias, estando los dos emparejados, comprendimos que jamás podríamos ser amigos. No funcionábamos así ya. Comprendimos que eso de ser "amigos" se nos había pasado hacía mucho tiempo, que simplemente ella y yo habíamos llegado a ser algo más sin darnos cuenta.

Nunca volví a hacer el amor como con ella y en el cuerpo de las novias que tuve después de ella, busqué únicamente sus senos, sus nalgas y sus detalles, sin encontrar más que recuerdos vacíos de tiempos mejores.

A veces me pregunto si ella logró superar lo nuestro. Quisiera suponer que sí, porque no me la imagino siendo tan infeliz como soy yo ahora. No se lo deseo. Si tan sólo hubiera dicho más en su momento. Si tan sólo hubiera dicho algo... no sé... ahora ya no importa.

Recuerdo una vez que me dijo: "... no sé qué voy a hacer si algún día me toca hacer ésto con alguien más... no creo que pueda... sólo tú me has visto desnuda y sólo contigo he hecho estas cosas que me fascinan... no me miro haciéndolo con alguien más... ", tal vez será mi puro ego o el orgullo, alguno de los dos, el que trata de salir intacto de ésta situación, pero simplemente quiero pensar que nunca nadie la llegó a ver como yo la ví esas noches, esas tardes, esas nuestras eternidades divinas.

La única mujer en la oficina

Me da risa: ella se levanta y todas las miradas se levantan con ella; ella se da la vuelta y todas las miradas se le clavan en las nalgas. Ha de ser difícil ser la única mujer acá. Ha de requerir algo de resignación, vanidad, despiste, ingenuidad y descaro.

 

Igual, supongo que con el tiempo sale callo porque hay cosas contra las que no se puede luchar. Tiene razón mi mamá: todos son iguales.

 

Sueños irreversibles

-Mi amor, ya no quiero que fumés... se te van a caer los sueños de la frente...
-Éste es el último... igual ya se va a apagar la luna, mirala... cada vez está más oscurita...
-Yo sé... pero eso no importa... dame tu dedito, el meñique, tengo algo de hambrita...
-Baby, pero ya casi no tengo dedo, mirá, todo te lo comiste ya...
-Pero hoy no va a ser mucho... sólo un poquito.
-Mmmmmm... bueno... aaaaaayyy, no... a veces siento que no me entendés...
-¿Cómo así?... ¿por qué me decís eso?
-No sé, patoja... últimamente he estado acumulando muchos frasquitos llenos de celos en el closet.
-¡Ve!, y ¿por qué "muchos"?...
-Porque sí, creo que no has entendido que yo puedo ser bien violento a veces... bien violento y bien celoso. La ventaja que tenés tú, es que todavía tengo la cáscara intacta.
-Pero yo ni te he dado motivos.
-Te falla la memoria, demasiado. No te recordaste que hoy nos era un día importante. Creo que ya no te importo mucho.
-OK... y ¿qué día era hoy pues?...
-Hoy era lunes... hoy me tenías que ir a sacar del cementerio.
-¿En serio?... ¿y cuándo decidimos eso?
-Es que ese es el problema, nunca te tomás lo que te digo en serio, siempre preferís andar con tus hadas y tus duendes... entonces, cuando me doy cuenta de eso, se me cuela el chamuco hasta el corazón y me pongo celoso.
-Mmmm... no te creo que seas tan así...
-No me creés porque no me entendés... es como te digo: a veces siento que no me entendés.
-Pero yo he tratado...
-Sí pero no es sólo de tratar... tú casi nunca me escuchás... apenas si me oís a veces... y muchas veces de esas veces, sólo tratás...
-Pero igual, en la prensa siempre salen nuevas ofertas... te propongo algo: mañana vamos y te compro una camisa.
-Es que no es eso lo que me falta. Mirame la cola, la tengo toda fea ya... hecha huevo...
-Yo te dije que era mejor que te compraras un par de pantalones que esa cola.
-Yo sé... si yo no te echo la culpa de eso porque yo sé que fue mi gusto y mi gana... yo lo que digo es que a veces siento que tú no me entendés...
-Pero, ¿qué querés que entienda?
-No sé... sólo quería cantar una última vez la de "Down Is The New Up" pero tú no querías que yo me quedara ahí... tu querías que me fuera, es más, ni querías que llegara si quiera... es que mirá pues, yo lo que quiero es que me mirés, sólo cinco minutos si querés, pero que me mirés a mí, pero no es sólo de cruzar la mirada con mi cuerpo o mi cuerpo con la mirada: tenés que meterte dentro de mí, date cuenta: yo soy un monstruo y los que son como yo tenemos colmillos en el estómago y en el hígado... tú me has visto los demonios que me cargo dentro y sabés de qué pata cojeo.
-Sí, yo sé... pero empiernate conmigo que si no ya no te abrazo... mirá como está de callado el mundo... ya dejá de decirme esas cosas y dejate querer, ¿sí?, ni modo que por gusto nos subimos hasta el cielo...
-No sé... es que no es la primera vez que me siento así. Siento que estoy solito aquí, que estoy hablando contigo, pero no directamente sino con algo intermedio, una cosa que nos une pero también nos separa. Por un lado nos permite platicar y tocarnos, pero por otro no nos deja besarnos...
-Pero igual, ¿acaso me querés besar pues?
-Sí... la verdad es que sí. Yo todavía tengo la ilusión...
-¡My love! y ¿por qué no me habías dicho antes?... vení para acá... te voy a dar un buen besito... y después, si te dejás, pues podemos hacer un par de travesuras...
-Mmmmm... lo vas a volver a hacer...
-¿Qué cosa?... si no querés aceptarme un beso es tu problema, yo tampoco te voy a rogar.
-No es eso...
-Entonces...
-Es sólo que a veces siento que no me entendés...
-Da lo mismo, niño: yo sólo quiero que dejés de fumar.

Maleficios musicales

Al parecer, a aquella alma en pena que se me cruzó en algún momento de mi vida, le pareció chistoso creer que esa era la canción que haría mantener viva su existencia en mi cabeza, como algún tipo de maldición gitana que no pasa, como un encanto fantástico que nunca tendrá final feliz, como algún tipo de grillete atado al pie de un tonto masoquista que no deja dormir los muertos y menos a sus memorias recurrentes. Esas memorias que parecen algún tipo de reflujo del alma que va y viene y revive con las notas de la mentada canción, al punto de volverse un himno en honor de esa materia viscosa que se llama memoria. ¿Por qué insistimos en revivir tantos malos momentos, tantas malas intenciones?

Pues para ese fantasma que ya no significa más que un nombre en una lista de algún top 5 en mi vida, le pareció bonita la idea. Sádica la tipa… gélida, fría, tiesa… muerta.

Ahora viene mi ángel, mi dulce tentación, la que amalgama todos mis deseos, mis fantasías y mis realidades; llega ella y mientras escucha inocentemente la canción, en silencio, empieza a danzar por todo el centro comercial, con los ojos cerrados, con una sonrisa dibujada en su boquita de algodón dando mil vueltas suavemente, casi flotando, casi elevándose sobre mí, para luego descender lentamente y regresar al punto exacto desde donde yo la observo. - Cuando ya no nos queramos, dedicame esa canción –me dice mientras me abraza y me planta un beso de piquito. A continuación cierra los ojos y me lleva entre sus brazos en dirección al cielo, siempre danzando, siempre flotando.

Entiendo que el principio del tormento ha pasado a ser el final de un sueño y el significado toma forma en una historia sin fin. En ésta nuestra historia sin fin.

Yo la miro con los ojos bien abiertos, fijamente, y con el alma sumida en una paz tibia y amarilla. Ella ha roto el maleficio, ella y su vuelo danzante o su danza aérea, que es lo mismo.

En el fondo se escucha a lo lejos: “… hay una cosa que yo no te he dicho aún, que mis problemas ¿sabes qué? se llaman tú… “.

Bailamos, sobre todos, hasta que cierro los ojos y me duermo para despertar jamás.

“… y te me vas con ésta historia entre tus dedos.”

Memoria fumada

Caminamos por el largo corredor por el que se entra al parqueo del edificio. Hablamos de lo mucho que chingan los cabrones que hacen/formulan/promueven/aprueban las leyes en éste país y cómo es que leyes tan relativamente insignificantes se aprueban mientras que otras más necesarias siguen engavetadas. Aparte de todo y para hablar con la verdad, se siente como una patada en las pelotas esto de caminar tanto para echarse un cigarro... más aún porque en el camino uno se da cuenta de lo innecesario que es el acto y ya no disfruta ni siquiera los primeros jalones. En fin, seguimos platicando hasta que llegamos a la talanquera y nos refugiamos bajo un par de árboles para darle lumbre a los tubitos de humo comprimido. Son las 4:30 de la tarde y el tráfico ya está más pesado que las bromas de algunos de mis cuates cuando ya'ndan bolos.

Inhalo, exhalo. El humo entra y sale, echándose un rapidín en mis pulmones para terminar retirándose como si nada, a lo suicida, saltando de entre mis dientes hacia el vació.

Miro pasar un picop con una vieja mal peinada con cara de parto. Me corre un escalofrío por toda la espalda, pero éste viaja de abajo hacia arriba, finalizando con un pantallazo mental que me revive un viejo recuerdo de hace unos 5 años.

-Nunca se me va a olvidar -dije- que la mamá de tu exnovia me dijo una vez que ella siempre me había imaginado manejando un picop.

-Nunca se me va a olvidar -dijo él con un tono de poeta- que una vez le vi la vagina a la mamá de mi exnovia.

Di un jalón al cigarro y permanecí callado un buen rato. Él también.

-Pero fue un accidente -intentó aclarar para hacer menos incómodo el asunto.

Otro silencio siguió a sus palabras. Esta vez más prolongado y con más tensión que el anterior. Soltó una carcajada llena de picardía, como de enfermo mental.

-¿Qué era lo que nunca se me iba a olvidar? -le dije sarcásticamente mientras mi imaginación ya había echo de las suyas, recreando un collage de imágenes más retorcidas que una pintura de Dalí.

-Vamos de regreso pues -dije finalmente- tirá ya esa mierda.

El Cielo

Le dije, mientras sonreía:
Nena, tú estás peor que Cash Luna, diciéndoles a todos que se van a ir al cielo... es cierto que te hicieron el favor, pero no es para tanto...
Y ella me respondió:
Tan feo que sos... cómo me decís eso...
Me abrazó mientras sonreía, algo pícara, algo inocente... me dio un beso, cerró los ojos y se apoyó en mi hombro.

Ella mandándolos a todos al cielo. Yo creyendo más cada vez que el cielo está en la tierra... en sus brazos... en sus labios.

Sexo barato

Las vísceras de ella le ladran mientras se levanta. Se aparta, se aleja, se para, camina. No quiere voltear a ver, pero se obliga: el desorden reina sobre el colchón y ella en el centro lo ve sin soltar una sola palabra.

Regresa la mirada contra las sombras que se dibujan sobre la pared. Se apoya contra la pared. Sus manos contra la pared.

Cierra los ojos, suspira. Se quiebra por dentro. Está más que desnudo, descubierto.

Los sentimientos inundan el aire como pedazos de vidrio roto que le rasgan los pulmones cada vez que respira. En ese momento nada ni nadie perturba la imagen completamente blanca en su cabeza. Coma de ideas.

Es todo humo de cigarro, sudor y un jadeo enfermo producto de la hora de acción que antecede a ésta escena.

No lo sabe, lo intuye: ahora él también está infectado.

El Poeta

Entregado a mis vicios
he dejado la vanidad en la gaveta
me he pintado dos agujeros verdevioletas bajo los ojos
he llenado mi boca con dos hileras de piedras amarillas
me he dejado poblar la cara por un espeso bosque negro
y en la punta de mis dedos
una lámina traslúcida y larga cuelga
en cada punta.

Me he perdido cualquier invitación social
he prendido fuego a cada identificación
que pudiera levantar sospechas sobre mi existencia
he escondico mis ojos detrás de un par de lentes polarizados
y mis pies se mueven sobre un par de trozos de hule reciclado.

He olvidado cualquier pasado que fuera mío
cualquier memoria que pudiera delatarme
cualquier intento de revivir el accesorio flácido
de alguna oficina de algún edificio
detrás de un teclado
detrás de mil hojas de cálculo
esperando a que llegara la próxima quincena.

Me he dado un buen festín con 134 libros,
hasta quemarme los ojos,
hasta confundir lo negro con lo rojo,
hasta desentender cualquier historia posible.

Me he amarrado la soledad a la cintura
me he encomendado a los rayos de la luna
y he elevado oraciones paganas
al sol naciente de cada mañana.

Las ideas revolotean sobre mi cabeza
las intenciones se me escurren por la entrepierna.

Mi techo es clandestino,
mi cama improvisada,
mi comida una interrogante.

He abrazado lo único que sé hacer: escribir.

Aquí estoy vida:
con ganas de escupirte,
con ganas de gritarte lo puta que sos,
con ganas de escribir hasta podrirme,
con ganas de podrirme,
con ganas de escribir hasta volarme los sesos
con una bolígrafo punto fino entre los dedos
y un par de palabras de contrabando.

Aquí estoy vida
con tus intenciones bajo las uñas
con tus propósitos en las axilas.

Aquí estoy vida:
YO soy el poeta.

Intimidad

Él la oye abrir la puerta principal y dejar las llaves sobre la mesita al lado de la puerta y caminar por el pasillo, suavecito, tratando de no hacer mucho ruido con los tacones. La oye abrir la puerta del cuarto y en ese momento le da play al iPod (conectado improvisadamente a un par de bocinas de esas que uno usa para la compu) dejando sonar a un volumen, digamos, moderado, "Shadowboxer" de Fiona Apple.

A ella le gusta hacer el amor escuchando "Shadowboxer" de Fiona Apple. Él sabe que a ella la derrite escuchar "Shadowboxer" de Fiona Apple mientras le hace el amor.

La canción se repite unas 13 veces y las consecuencias quedan sueltas en el aire y dejan huella en la cama: una hora casi exacta de maniobras en slowmotion, lenguas bailando lambada, sonidos involuntarios, manos deslizantes y dos pares de ojos bien abiertos, fijos, de frente, encendidos... confidentes.

Es una hora que basta y que al mismo tiempo no alcanza para transformar la energía acumulada por dos corazones amantes, esclavos de la rutina y de las cuentas del banco y de las deudas que deja el rigor de lo cotidiano.

"Mañana será otro día" -se dicen, mientras apagan las luces y se abrazan fuerte en señal de satisfacción y agradecimiento.

Tan simple como eso.

Culpa

Yo no fui.

En el baño

¿A qué hora voy a salir del baño?, ¿cuánto más pasaré aquí en el baño?...

Muy fácil: hasta que se me duerman las nalgas por estar sentado o hasta que se me termine el libro que estoy leyendo. Lo que pase primero.

Añoranzas

... es que anoche, antes de acostarme, estaba acomodando algunas cosas en mi closet y se me calló una chamarra... entonces decidí taparme con esa también (además de las que ya tenía sobre la cama).

La cosa es que hoy cuando desperté estaba bien calientita entre tanta chamarra y cuando abrí los ojos lo primero que pensé fue:
"Ojalá aquel estuviera acá... enchamarradito conmigo... y fuera domingo... para quedarme enchamarradita con él... "

Y suspiré...

Shitsense

Hoy entré al baño, abrí la puerta, me bajé el pantalón y todo lo demás: nalguitas al aire - disposición entera a soltar un par de espíritus chocarreros...

En el mero momento en que me disponía a deshacerme de algunas malas ideas y un cargo de conciencia que me estaba provocando un dolor agudo en la boca del estómago, me doy cuenta que algo andaba mal... después de un buen rato de malgastar fuerzas, resultó que simplemente no lograba confesarme. Volteo a ver hacia la boca del inodoro y lo veo a la espera, tan quieto, tan silencio: tan vacío.

Salgo del pequeño pedazo de espacio en el que se encuentra instalado el inodoro, me cercioro de estar completamente solo, me dirijo hacia el espejo, me bajo el pantalón y veo que en mi trasero tengo tatuado un mensaje que me deja petrificado:

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(SHITSENSE)"

Tocacintas

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:Stop

One for my baby

No importa para dónde vaya, ni de dónde vengo, la cosa es que estoy aquí. Aquí empieza todo, nada y ella: esa mi niña, mal-llamada novia, bien-llamada amante. Morena, corazóndemelón, mirada de caramelo, labios de vainilla, secretos de algodón.

Mientras escucho finalizar Black Velvetten de Kravitz y empieza a sonar Time To Pretend de MGMT, me someto a un par de ideas pícaras de adolescente. Sonrío y un destello de pena me hace regresar a mis queries y mis formularios de requerimientos de pruebas.

Ésta va por ti mylove, por vos que sos la única que me ha hecho temblar y suspirar con la conciencia tranquila.

Te busco en el Messenger.

Ahí estás, como siempre: "inactiva".

Yo aquí, bien gracias, soñando despierto.
Soñando contigo.