Sexo (I)

I
(Sexo - Pt. 1)

Por aquí hablan de sexo: sexo con esta, con aquella, con los culitos, con las chavas, con mujeres, con hombres, con perros, con almohadas, con condón, al natural, por arriba, por abajo, con prisa, despacito, por rabia, por despecho, por compromiso, por delante, por detrás, antes, después, con uno, con muchos, con todos... en fin, todos lo hacen, todos lo entienden, todos lo quieren.

Algunos lo describen como abrir las puertas del cielo, otros como bajar al infierno... otros más, simplemente hablan de cuántas, otros de con quién y otros por cuánto tiempo... uno por allá me dijo una vez: "A esta edad, es sólo sexo...".

II
(En lo personal...)

Pues entre todo, he aprendido que el sexo va un poco más allá del abrir las patas y clavar algo en otro cuerpo, más que la desnudez inclusive, más que el contacto a veces. Sobre todo he aprendido que el sexo no es algo físico, ni algo que se hace: es más subjetivo, es algo que se siente... y no, no me refiero a aspectos ni morales, ni éticos, ni románticos, ni ingenuidades sugestivas. Sexo he tenido, más del que alguien podría necesitar quizás a esta edad...

III
(Pagar)

Alguien me contaba que los delfines y el ser humano son los únicos animales que se "aparean" por placer, por quitarse las ganas, porque le encuentran el saborcito y el puro feelin'. Sin embargo, los humanos son los únicos animales que pagan por sexo. ¿Es que somos lo suficientemente poco civilizados para pagar por sexo? Es que hoy basta con salir a un bar, invitar a un par de tragos, hacer la proposición, tener una llave para un cuarto para una cama. Y no que yo lo diga, el Beto lo confirma.

IV
(Beto)

Beto se sienta unas 2 horas a contarme sus historias sexuales, copulativas, fetichistas y voyeuristas. Beto se sienta dos horas completas a compartirme sus anécdotas... bolo o sobrio, siempre habla de gringas, finlandesas, suecas, inglesas, holandesas, todas sus víctimas (o él víctima de todas, porque en sus palabras él no se las coge, ellas se lo cogen a él). Beto siempre me invita a La Antigua, habla de La Antigua como si fuera el centro del mundo, porque ahí las extranjeras, canchitas buenotas "no andan buscando que las invités, ni que las chuliés, ni que les digás piropos: ellas quieren coger, rico y rápido..."

V
(Reflexión)

La verdad es que a veces me da cargo de conciencia, porque creo que Andrea finalmente preferiría que no hubiera sido yo quien le quitara la virginidad. A veces me enferman mis fantasmas... a veces me pongo mal porque la conciencia me tira piedras sobre las intenciones.

En fin, creo que el sexo está sobrevalorado por estas latitudes y al mismo tiempo tan satanizado y pobremente apreciado que uno no sabe si patearlo, cogérselo o escupirle cuando lo mira.

Papás

Los papás a veces parecen tan crueles.

Parecen: no lo son.

Amigo

I
(Amigo)

Luis Pedro es mi amigo, independientemente de todo, es mi amigo. Me gusta su nombre porque es uno de esos que uno no pronuncia por partes; un nombre compuesto por dos nombres que no funcionan individualmente: ni Luis ni Pedro, Luispedro. Así éramos igualmente nosotros: una persona compuesta por dos personas que no funcionan individualmente. Al menos así parecía.

Con Luispedro (me siento más a gusto usando los nombres juntos, así sé que usted lo lee como se debe leer, como se debe pronunciar) crecimos juntos en La Colonia, un conglomerado de unas 300 casas, dispuestas en cuadras de 10 casas cada una. Las vacaciones era de encerrarnos a jugar Nintendo hasta que era de madrugada, hacer y volar barriletes, salir en bici a los cerritos que resguardaban La Colonia de la civilización, la fiereza y el ruido de La Ciudad. Fue bonito crecer en los suburbios, llevados y traidos en bus al y del colegio.

Nuestra competencia mayor: quién sacaba mejores notas. Compartíamos el colegio, el grado y la sección, por lo que estando en circunstancias idénticas, era más fácil decidir quien era "más inteligente".

II
(Los Pelos)

Cuando los pelos aparecieron empezó lo complicado. Cambio de voz, cambio de altura, cambio de gustos, cambio de todo. Ya salir en bici era salir como lobos feroces en busca de alguna caperucita descuidada. Los dos cerros se nos hicieron dos gigantes tetas, las calles eran siluetas de alguna mujercilla, las esquinas la silueta de sus nalgas, en fin: las hormonas y sus efectos nocivos para la tranquilidad y las reacciones "erectivas" nocturnas y mañaneras.

En el colegio las cosas se tranquilizaban un poco porque estudiar toda la vida en un colegio católico para varones o te acumula las ganas o te hace hueco. Aquí se trataba simplemente de encajar, en algún lado, o más bien dejarte encajar. Ser popular, ser recha, ser raro, ser freak, ser deportito, eso es lo importante: pertenecer.

Nótese que a pesar de todo, las notas, las clases, los libros, nunca son prioridad en un centro educativo: nunca.

III
(Rechas)

Nunca me sentí bien viviendo bajo normas, teorías o instituciones hipócritas, bajo la lupa de algunos y sus complejos, sus liberaciones, sus cuentos fufurufos o sus historias de viaje a mundos desarrollados. Dentro de todo me sentí mejor con los que vivían al margen de lo que el mundo ve como bueno, con los olvidados, los que pasan desapercibidos, los que hieden, los que no hablan, los rechas.

Ahí hicimos con Luispedro nuestra sede: entre los rechas.

Bien recuerdo nuestras granjas de arañas dentro del envase plástico de doble litro de alguna gaseosa, nuestros caminos infinitos de corrector de lapicero que se incineraban instantáneamente al contacto con el fuego del Zippo con el que prendíamos los cigarros que nos fumábamos a la salida.

IV
(Cachados)

Una vez nos cacharon fumando. Nuevamente el cigarro se hace presente. El maestro de inglés decidió tomar el camino que tomábamos Luispedro y yo todos los días hacia la parada de camioneta. Nos vio de lejos y por supuesto vio la nube de humo pulmonar gris que se iba quedando detrás de nosotros como el rastro que dejan los barcos en el mar.

Nos alcanzó. Todavía recuerdo que dije en vos alta "Shit!" cuando lo ví. lo acompañamos de regreso al colegio. Nos levantó un "acta" y una reventada de hocico de parte de mi papá y una reventada de piernas para Luispedro.

- Vos Maco, mirá esta mierda: me hizo mierda las piernas mi viejo.

Nunca habíamos reído tanto creo yo... o tal vez nunca disfruté tanto reírme, sobre todo porque tenía reventados los labios y el dolor me mandaba espinitas al cerebro. Fue algo sublime.

Fall45 técnic4s

hoy voy a robarme una sonrisa del sol - lo prometo -

voy a prenderle fuego al silencio, al destierro,
a perforarle la panza al vacío.

voy a engrasar las cadenas de la máquina,
a pulirle un poco la cara
a procurarle un mejor funcionamiento,
a eficientarle el motor.

voy a hacerme una silla,
una mesa,
sentarme,

servirme algo de gasolina en las rocas,
comer
un poco de ensalada y
tornillos oxidados.

qué mal.

tengo algunas ideas podridas, lo acepto,
mis ojos son carroña a veces para estos buitres de lo cierto, único y verdadero
de lo establecido.

me arrepiento, siento miedo.

mi corazón manda impulsos desesperados
pero los sistemas fallan
preo slo stemisas flnala
psmi tro fstellsna lnnsso

----fallas técnicas----

y al final
no es tanto lo que pude haber dado
o lo que pudo haber sido

idiota: lo que quería que fuera.

qué mal.

vuelve todo a ser demasiado
y aún así, no suficiente,

la culpa se me viene encima
y un sonriente "te lo dije"
me escupe en la cara - yo, reproducido.

esto es lo que temía
y sin embargo, ya lo esperaba,

no te culpo niña fugaz
no te culpo lovely girl
you always shine
you shine on me
you shine above, smile aloud,
you smile and shine and shine and smile
and then: yo muero.

qué mal.

las razones no me caben en la cabeza
no me valen lo suficiente
no me convencen

quiero algo más
quiero algo más

quiero algo que haga valer
todo

el mecanismo de autodestrucción
me inquieta, me tienta las ganas,
un gran botón gordo y rojo,
un verdadero botón, no como estos ojos...
tan extraviados, observando partículas de nada,
tan perdidos, recuerriendo a los microbios.

qué mal.

lo que dijiste
no es más que
una falacia
una tormentosa "historia entre tus dedos"
entre mis dedos, ahora, maldición gitana.

qué hago ahora que esto tiene ganas de salir
burla recurrente, desfachatez y descaro,
qué hago justo ahora
justo ahora (justo) ahora

el sentido de mi propia historia
no tiene sentido.

esto es lo que me perturba
es esto lo que me roba el aliento:

y la sangre hierve
la sangre hierve
sangre hierve
hierve.
.

(b)

no veo claro

qué mal.

pobre iluso iluso iluso inocente.
p%6er 77777 --- .-

qué mal.

----7allas técn1c4s----

qu méla.

----fall8s téc10250----

mua qlé.

----fallas tjekdijñdsie
ñlkjai djsfañ.
ajlfk . jaklñsiiiiosss. ---
-.----.bbyr.

qué mal.

Aún se siente

I
Cosas que unos entienden
otros no.

Cosas que aún se sienten,
aún duelen cuando suenan en los audífonos
cuando suenan en la mente
cuando suenan en los días
que se van acabando.

La muerte, los detalles que se meten bajo la piel
renovando el dolor de la muerte
cada día.

La pérdida, los fragmentos, esquirlas del estallido,
de la explosión del corazón,
la memoria.

Las voces que uno intenta revivir
que uno quiere no dejar de escuchar
el sonido de los regaños, las sonrisas,
la despedida: lo último que se dijo.

Hay esencias que se impregnan,
que nos envuelven, que nos recubren,
polvos galácticos,
pequeños puntos fantásticos
que comen la piel revelando el alma.

II
Se detiene un momento, un instante,
una imagen en mi cabeza:
alguien manda un correo.

Alguien más responde:
"Extraño a mis papás........."
puntos suspensivos que suponen algo común,
algo que todos aún sentimos
cuando el silencio se nos mete entre las actividades,
entre los momentos de intercambio de lugar,
en los momentos de movilización solitaria.

III
Ayer vi llorar a tu niña interna,
vi su miedo porque papá y mamá ya no están.

Vi que aún tienes temor de poner los pies sobre la tierra,
que no quieres seguir respirando ese aroma que te hace pensar en ellos.

Vi, mujeradultaconesposoydoshijos, que aún te duele
y sólo quería que supieras, que no sos la única.

La canción que mandaste duele más ahora
que nunca.

IV
Aún no le logro hablar a mi papá de ésto,
siento que aún llora cuando lo traicionan los recuerdos...

y estas letras, éstas líneas se vienen desmoronando
mientras escribo,
mientras viajan a algún lado
que nadie encuentra.

Que Dios nos libre de quedarnos aquí sentados.

Marcel y Ale

Marcel y Ale, dos nombres escritos en una calcomanía en el "bomper" de un carro. Dos personas, dos sexos, dos conjuntos de huesos, carnes, dudas y mañas. Dos personas, dos mundos, sus mundos, dos formas totalmente distintas. Una pareja, novios, dos niños de 22 años.

A veces los imagino, sentados en la banqueta que pasa por el frente del edificio donde trabajan, donde se conocieron un día en el ascensor. Los imagino comiendo mientras se ven en silencio a momentos y sueñan con una realidad distinta en una Guatemala distinta. Comen y luego beben de la pajilla, mientras se miran nuevamente en silencio como si fuesen dos cómplices de algún secreto indescifrable. Luego se levantan, recogen el saldo basuresco de un almuerzo más de un día más de trabajo. Caminan, se toman de la mano, Marcel y Ale, los dos enamorados cercanos, coquetos el uno con el otro, relación fresca y encendida. Él la voltea a ver, ella siente la mirada de él sobre su cuello. Él camina idiotizado, dándose el lujo por ratitos de bajar la mirada hasta el escote, dando saltitos logra ver dentro dos lunas morenas y un lunar como alguna manzana de algún árbol de alguna historia bíblica que augura un futuro fatal: una verdadera tentación carnal.

Ella enciende un cigarro, justo en la entrada del edificio. Tiene 4 minutos a partir de ahora para terminarse el cigarro y ponerle el punto y final a su hora de almuerzo. Él se detiene, la jala y la abraza desde atrás terminando la acción colocando su cabeza sobre el hombro de ella. Ella inclina un poco la cabeza hacia adelante. Fuma, inhala, exhala, inhala descanso, exhala estrés, inhala ganas, exhala desencantos, inhala futuros, exhala pasados, inhala flores, exhala arañas. En resumen: fuma.

A todo esto, ninguna palabra pronunciada. De fondo, la ciudad como una gigante de cemento y asfalto pariendo maldiciones, negocios, dinero y uno que otro balazo.

Último jalón. Absorbe, chupa el contenido de aquel tubito de intoxicación de porción mentolada. Pasa volando un par de helicópteros sobre el edificio. Él abre los ojos, ella cierra la boca.

Marcel y Ale, novios suicidas, compartiendo camas de moteles, compartiendo sexo en las gradas del edificio del trabajo y la cocina de la casa de los abuelos. Novios de McDonald's y Cine los fines de semana. Cervezas cuando alcanza.

Los dos siguiendo un camino incierto, plagado de deudas y amor desquiciado, compañeros de respiraciones agitadas y besos convertidos en gemidos en el asiento de atrás del carro.

A veces me los imagino, oyendo a todo volumen algún disco de Bohemia Suburbana en la casa del otro mientras comen helado de limón. Mientras se acompañan el uno al otro como expulsados del mundo, refugiados en algún parque de la colonia mientras ella cae nuevamente en el acto tan sincero de fumar. Él guarda silencio y nuevamente la abraza por detrás, mientras ella expulsa un par de demonios dentro del humo fantasmal que se desliza por entre sus dientes y sus dos labios rosaditos.

Ella tan fría, él tan pendejo. Amor puro.

Marcel y Ale, dos nombres escritos en una calcomanía en el "bomper" de un carro.

Diciembre Intoxicado I

Conjunto de escritos que en principio eran ideas
y que me encargué de pasar a digital
durante diciembre de 2004
y diciembre de 2005.

I

Llegó diciembre y con él tantas frías celebraciones, tantas luces, tantas metas desiertas, llantos y frustraciones porque el tiempo se ha fugado, tantos suéteres, tantos borrachos emborrachados, tantas contaminaciones y quemaduras; tantas y tantas tentaciones. Y yo en medio de todo, ocupado con mis uñas y mis dientes, con mi fe y mi carne; que no es lo mismo que mi carnosidad o mi encarnación. Hay tantos aparatos en mi aire, en la televisión, en el mundo, en el aire de todos y los días tienen alma nostálgica y de resignación.

II

Caminar no es caminar, es moverse y ya ni eso es aconsejable: a mi mamá le robaron las llantas… y ahora creo que hasta la tranquilidad de vivir o la capacidad de morir tranquila…

III

Como decía, diciembre y sus intoxicaciones, sus contaminaciones, sus mudas putrefacciones, llegaron. Y todas sobre mí, como avalancha roja y verde y amarilla y blanca, como tornado de inmundicia, como peste de celebraciones paganas, como una parte de mi Apocalipsis personal anunciado, ese que se asoma desde que recuerdo, cada año, en la recta final de todo, recordándome mi latente fragilidad, congelándome los huesos con sus temporales, su frío, su ola de muerte invisible y su ejército de martillos disparándole a la espina y lanzándole fuego a las piernas que encuentra en su camino.

Y cada año es más imprudente y abusivo el asunto. Su llegada también.

IV

En las paredes se pintan varios rostros, con ojos de invierno y vestidos de papel de china. Yo trato de mantener en la mirada la misma soledad y el mismo desconcierto, porque finalmente debo aceptar algo: no hay nada que me haga sentir menos sólo que el olor a masa, el olor a pino, el olor a manzanilla, acerrín y pólvora. Los abrazos, los abrazos infinitos, los abrazos llorosos, moquientos y verticales. Esos por otro lado, me matan.

V

Así la paso, así sobrevivo y se me van los días de éste diciembre, terminando el camino poco a poco y sí, totalmente desentendido del daño.

No me hace caso

Vengo y le digo a aquel "mano, no escribás eso... te pueden tachar de comunista". No me hace caso y a los dos meses está en una cárcel. Le llevo una canasta de lombrices para que coma. No come. Habla, eso hace, es lo único que hace.

Vengo y le digo "mano, tomá algo de agua, chupate los labios, dejá de aruñarte la cara te pueden tachar de trabajador del gobierno". No me hace caso y a los dos meses está vomitando y sin cara.

Lo voy a ver, le llevo una canasta de manzanas, por aquello del dolor de cabeza. Lo encuentro acostado, con una hilera de tripas colgando. "Mano escondete esas cosas, te pueden tachar de moribundo". no me hace caso, a los dos meses está enterrado.

Voy al cementerio (no sé por qué sigo íendo a visitarlo, donde esté). Me acerco a la tumba: "mano, callate, te pueden tachar de vivo" le digo... no me hace caso: a los dos meses está caminando por una calle del centro, bolo y desnudo: todo coche.

Hoy no

Minuto a minuto, se gasta los dedos restregándolos unos contra otros y malgasta sus neuronas chocándolas unas contra otras. Minuto a minuto, el tiempo avanza. Se entrega a un cigarro; se cuelga de él. Lo enciende e inhala, chupa, extrae humo. Disimula el estrés en los codos. Tiene estrés hasta en los codos.

Hoy no está aquí, y finalmente ha decidido culpar al café: “Ya lo decidí: es por el café… demasiado café”. Tiene ganas de partirle el cráneo a alguien porque la frustración se le ha materializado en un pedazo de hoja de papel periódico, un código programático fallido y una hoja de cálculo desordenada medio rota. Calificación: reprobado.

Se disfraza de cigarro, se disfraza de humo de cigarro. Está en un estado inestable, ambivalente, donde nada lo contiene, nada lo llena: ni ella, ni nada.

Se cuelga de nuevo del cigarro y divaga un poco: se imagina de nuevo en el salón, sentado, escribiendo códigos binarios y rayando las hojas con ideas que no tienen esperanza… la mayor parte está mala. Qué más da. Repito: hoy no está aquí. Piensa: "... si hubiera estudiado algo...".

Inserta el objeto de su angustia en el buzón de los pecados y se aleja. Prende un cigarro.
Aquí inicia este escrito: él enciende un cigarro. Camina desorientado, perdido, más por inercia que persiguiendo algún objetivo. Así ha sido últimamente, consumido por su mente, se ha olvidado de vivir aquí afuera; de tocar, de sentir, de ver y besar y agarrar de la mano, de decir lo más importante y callar lo que debe. Finalmente ha decidido culpar al café.

Todos se riegan, y arman y desarman, y explotan y gritan y corren; todos se movilizan a su alrededor, mas ninguno de los secundarios es importante, sólo él y sus ideas. El café, la culpa del café, el humo rodeando cual planta parásita, su mente dando giros de 360 grados, convulsionando: en coma.

Ya no quiere tratar, sólo preguntarse día y noche y responder, bien o mal, no importa. Responder es lo que importa, tener algo qué decir, tener algo que simule si quiera una razón.

Inhala humo de nuevo, luego lo exhala lentamente creando ese efecto alucinante de neblina grisácea sofocándolo todo, atrapándonos y haciéndonos invisibles. ESO ES LO QUE QUIERO: SER INVISIBLE.

Mientras camina y fuma y cavila, se olvida de lo que es y lo que tiene. Se visualiza sentado en un café cualquiera, solo, con una cajetilla a la mitad, un café bien cargado, negro, bueno, sin azúcar; observando a los transeúntes vivir o pseudo-vivir, sobrevivir más que todo. Toma un poco de café y sella de nuevo la boca. Su mente se pone en neutro y simplemente se pierde en un punto infinito de algún punto infinito. Nuevamente se extravía para terminar colgado de un cigarro.
¿Fumar es la salvación?, ¿de qué?, ¿está él perdiendo el sentido?

-/-
Llego hasta aquí, realmente no sé cómo, pero aquí estoy. Vine caminando paso a paso, lentamente; me dejé crecer la barba, me empecé a creer algunas cosas, algunas cosas que nunca creí llegar a creer que creería, he puesto todo de todo sobre la mesa, sobre la cama y finalmente me nacieron los ojos y los labios y luego un intento de corazón.
Ahora quiero manos.

No me importa que ya no sirvan, porque sé bien y acepto, que las cosas tienen que cambiar. Van a cambiar. No importa realmente si algo cambia.
¿Qué pienso?, ¿qué siento?, ¿qué me provoca todo esto? -- muy fácil: fumar. Uno tras otro. Como nunca, como antes.

Y termino donde todo empezó: tengo ganas de un cigarro. ¿Alguien tiene fuego?

Domingo, 29 de Mayo de 2005, 12:03:32 p.m.

Hoy

Hoy no es hoy:
hoy es mañana
hoy es siempre mañana.

Hoy es después, hoy es nunca hoy,
es un momento futuro,
un momento que viene en camino,
que aún no llega...

... hoy no está aquí; no es presente sino lo desconocido...

Hoy se viene dibujando, mas no tiene aún forma,
no en mi cabeza, no en lo que tengo
no en lo que creo...

Septiembre de 2007