A veces imagino una tarde de marzo,recuerdo,
un carro ajeno desplazándose por el boulevard principal
ese hilo gris que es el asfalto
atravesando de un lado a otro ciudad san cristóbal
entre hileras continuas de árboles metálicos
y luces artificiales apagadas.
Manos escapando por las ventanas,
cigarros prendidos enrrollados entre los dedos,
promesas y canciones en el aire,
ideas extraviadas de 5 jóvenes buscando lo que no conocen
corriendo hacia el ocaso.
Navegantes galácticos
cocodrilos astronautas
mensajeros paquidérmicos
soldados del olvido,
pequeños demonios de la nada.
Ahí vamos, desterrados,
entre amores de patojas traicioneras
entre espinas de rosas venenosas
a toda velocidad por el boulevard infinito
de éste mundo aparte (ciudad san cristóbal),
subiendo la vereda del sol poniente
escalando la escalera de la continua decadencia,
marionetas de una venganza cósmica,
entre las ratas de corbata y guayaba,
desinteresados de las preocupaciones laborales y tributarias.
ahogados para siempre, ahí vamos,
por la carretera de la desilusión intermitente
de las rupturas para siempre,
amarrados por pura soledad compartida,
libres por la simple idea de la juventud inmediata,
soñando con algún día cambiar el mundo
por una manzana o una tortuga gigante,
para poder escapar haca algún lado, sin importar hacia dónde,
montados en los caballos traslúcidos
que se forma el contoneo del humo que se nos escapa de los dedos.
¿Te acordás de esa vez?
Es que yo sueño con ella todas las noches...
Descender
Escribir es el mejor purgante
(yo y mis tonteras, lo único que me queda),
sacarlo todo,
vomitar si es necesario,
corromper el alma,
destronarse a uno mismo,
quebrarse la cara,
apagarse las velas,
bajarse del pedestal,
tomar asiento en primera fila,
estar atento, ver el show,
la decadencia,
la propia autodestrucción,
el murmullo,
los despojos,
la tronadera de huesos,
la luz inmaculada,
la santidad derrotada,
el agua corriendo,
el polvo en el aire:
las ideas son sólo ideas.
A veces tengo una sensación rara,
como si el fin del mundo estuviera cerca.
Ella, calladita. La veo descender poco a poco.
El Nudo
Ésta es la historia de un esposo que por más de 26 años había estado amarrando y amarrando a su esposa. Todos los días y cada vez que ella quería hacer algo y le comentaba sus intenciones, sin decir palabras el tipo le respondía haciéndole un nuevo nudo con el lazo ese que la sociedad llama matrimonio y que algunas mujeres usan para ahorcarse en la cocina, otras para tender la ropa, otras para amarrar al chucho y otras para corregir a sus hijos.
Una noche durante la cena, luego que ella le recriminara todo el tiempo que había perdido a su lado, todas las cosas que había dejado de hacer por él, tantos sueños que se fueron desgastando como el jabón para lavar los trastes sucios y tanto tiempo de no saber de ella misma, él se levantó de la mesa y empezó a caminar en silencio dándole la espalda hacia fuera del comedor. Habría dado unos 8 pasos cuando se detuvo, se volteó y luego de obsequiarle una mirada altiva y orgullosa, le dijo: "Tantos años de dedicarme a hacerte tantos nudos de nudos y sobre cada nudo, otro nudo, y el único nudo que no te he podido hacer es el de la trompa para que te quedés callada por lo menos un ratito... ". Ella se quedó callada un momento con los ojos bien abiertos. Se metió en silencio a la cocina, sacó su lazo del gabinete, se lo amarró al cuello y se ahorcó ahí mismo en la cocina. Ese fue el último nudo en su mentado lazo.
Lo cómico del asunto, es que irónicamente tuvo que hacerse un último nudo la tipa para poder librarse de una vez por todas de todos los demás nudos.
Cosas de la vida...
Una noche durante la cena, luego que ella le recriminara todo el tiempo que había perdido a su lado, todas las cosas que había dejado de hacer por él, tantos sueños que se fueron desgastando como el jabón para lavar los trastes sucios y tanto tiempo de no saber de ella misma, él se levantó de la mesa y empezó a caminar en silencio dándole la espalda hacia fuera del comedor. Habría dado unos 8 pasos cuando se detuvo, se volteó y luego de obsequiarle una mirada altiva y orgullosa, le dijo: "Tantos años de dedicarme a hacerte tantos nudos de nudos y sobre cada nudo, otro nudo, y el único nudo que no te he podido hacer es el de la trompa para que te quedés callada por lo menos un ratito... ". Ella se quedó callada un momento con los ojos bien abiertos. Se metió en silencio a la cocina, sacó su lazo del gabinete, se lo amarró al cuello y se ahorcó ahí mismo en la cocina. Ese fue el último nudo en su mentado lazo.
Lo cómico del asunto, es que irónicamente tuvo que hacerse un último nudo la tipa para poder librarse de una vez por todas de todos los demás nudos.
Cosas de la vida...
Con todito, todo...
Porque a pesar de las cosas que digo
y que nunca debí haber dicho
todas las cosas que he hecho
y las que dejé de hacer hace un buen tiempo
aún con todo este tiempo
acumulando razones y pretextos
cómplices de berrinches
y mi constante miedo a perder lo que aún no tengo
aún con mis complejos egoístas
y el orgullo del que cree conocerlo todo
con estos celos tan celosos
y esos vicios recurrentes que aún no suelto
con todito, todo...
Tú seguís aquí, para mí,
firme, siempre a mi lado
haciendo divertido el camino
compañera de viaje de este soñador compulsivo
con todo y todo, y quizás hasta sin nada
me hacés seguir, sentirme vivo
querer llegar a algún lado...
y te amo.
Y es que a veces no te entiendo
y de los nervios me cuesta quedarme callado
porque aún con tanto tiempo, todavía te miro y tiemblo
y lo que era fácil, lo vuelvo tan complicado
con todo y todo mujer,
y aunque no siempre lo demuestre,
no hay nada que me haga más feliz
que abrir los ojos y verte paradita aquí en frente
y es que con todo y mis problemas existenciales
con el hecho de que me cuesta llegar a tiempo
y que hay diferencias que todavía no resuelvo
con todo lo bueno y lo malo que llevo dentro
con todito, todo,
tú seguís aquí…
y que nunca debí haber dicho
todas las cosas que he hecho
y las que dejé de hacer hace un buen tiempo
aún con todo este tiempo
acumulando razones y pretextos
cómplices de berrinches
y mi constante miedo a perder lo que aún no tengo
aún con mis complejos egoístas
y el orgullo del que cree conocerlo todo
con estos celos tan celosos
y esos vicios recurrentes que aún no suelto
con todito, todo...
Tú seguís aquí, para mí,
firme, siempre a mi lado
haciendo divertido el camino
compañera de viaje de este soñador compulsivo
con todo y todo, y quizás hasta sin nada
me hacés seguir, sentirme vivo
querer llegar a algún lado...
y te amo.
Y es que a veces no te entiendo
y de los nervios me cuesta quedarme callado
porque aún con tanto tiempo, todavía te miro y tiemblo
y lo que era fácil, lo vuelvo tan complicado
con todo y todo mujer,
y aunque no siempre lo demuestre,
no hay nada que me haga más feliz
que abrir los ojos y verte paradita aquí en frente
y es que con todo y mis problemas existenciales
con el hecho de que me cuesta llegar a tiempo
y que hay diferencias que todavía no resuelvo
con todo lo bueno y lo malo que llevo dentro
con todito, todo,
tú seguís aquí…
Para matar con palabras
Radiohead y su Fake Plastic Trees son suficientes...
y más al final, cuando Yorke canta:
She looks like the real thing
She tastes like the real thing
My fake plastic love.
But I can't help the feeling
I could blow through the ceiling
If I just turn and run.
And it wears me out, it wears me out.
It wears me out, it wears me out.
And if I could be who you wanted
If I could be who you wanted
All the time, all the time.
Oh, oh.
y más al final, cuando Yorke canta:
She looks like the real thing
She tastes like the real thing
My fake plastic love.
But I can't help the feeling
I could blow through the ceiling
If I just turn and run.
And it wears me out, it wears me out.
It wears me out, it wears me out.
And if I could be who you wanted
If I could be who you wanted
All the time, all the time.
Oh, oh.
Desasosiego de a poquito
Espero que estés atento: esto va a ser memorable.
Hay cosas importantes en la vida
cosas que huelen a carne,
no se pueden evitar,
cosas complicadas, necesarias.
Cosas que terminan oliendo a orina en un recipiente.
Todo llega en su mero momento.
La vida nunca empieza antes ni después,
siempre a tiempo, always on time morena,
("mucho caliente" dice la gringa)
hay que estar despiertos todo el tiempo,
siempre puntuales, como la vida.
El Chapulín Colorado tenía un punto al anunciar que
Hay cosas importantes en la vida
cosas que huelen a carne,
no se pueden evitar,
cosas complicadas, necesarias.
Cosas que terminan oliendo a orina en un recipiente.
Todo llega en su mero momento.
La vida nunca empieza antes ni después,
siempre a tiempo, always on time morena,
("mucho caliente" dice la gringa)
hay que estar despiertos todo el tiempo,
siempre puntuales, como la vida.
El Chapulín Colorado tenía un punto al anunciar que
todos sus movimientos estaban fríamente calculados:
nada puede calcularse de otra forma,
es estúpido decir:
"todos mis movimientos están calientemente calculados",
A veces divago,
recuerdo algún momento con ella;
ella dice: "tirate conmigo de un puente... "
yo me aparto, me hago a un lado...
pero ahora me pregunto
¿será que el tiempo se detiene cuando uno cae?...
... ¿alcanzará el tiempo para un último beso?
Lección aprendida: no se vale restregar.
nada puede calcularse de otra forma,
es estúpido decir:
"todos mis movimientos están calientemente calculados",
A veces divago,
recuerdo algún momento con ella;
ella dice: "tirate conmigo de un puente... "
yo me aparto, me hago a un lado...
pero ahora me pregunto
¿será que el tiempo se detiene cuando uno cae?...
... ¿alcanzará el tiempo para un último beso?
Lección aprendida: no se vale restregar.
Viste pasar toda tu vida en un cuadrito.
La vida es color de rosa
La vida es color de rosa
LITERALMENTE.
Esto es meramente un orgasmo,
un orgasmo, un fluir interminable/incontenible de vida.
Un orgasmo emocional. Y ya.
Edith Piaf - La Vie En Rose
Lo bonito de nosotros, lo que nos mantiene juntos, es que aunque iniciemos el día preguntándonos si deberíamos seguir juntos, cuando se pone el sol, cuando nos acostamos a dormir, siempre hay una razón que nos lo confirma...
Te amo patoja corazón de melón.
Gracias por la dedicatoria de esta canción. Es la canción más hermosa que jamás se ha hecho.
La seguridad
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Jorge+
Etiquetas:
filosofía personal,
pensamiento
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La seguridad: una neblina densa, esa nada con forma, ese hielo sobre el que uno se para bajo el sol de medio día. Ahí está uno, luciéndose en su seguridad gélida, en su seguridad durita y perfectamente cúbica. Ahí está uno, con el pecho hinchado y las nalgas firmes, sobre su hielito de seguridad, haciéndole frente a todo... bajo el sol de medio día.
Pero como la misma historia del pendejito del ingenuo Ícaro que quizó llegar al sol y se le aguaron sus alitas, así también lentamente, casi imperceptible, el hielito se va derritiendo. El hielito se va haciendo agua.
La seguridad es así. Un día cualquiera se derrite, y generalmente es de poquito en poquito. Lentamente va viendo uno cada vez más lejos el sol. Cada vez se siente uno menos cerca del "algún día" prometido. Llega el momento en el que uno ve para el suelo y se encuentra uno sobre el charcote de su seguridad derretida.
Me pregunto si el chiste es buscar otro hielo, ir saltando de cubito en cubito, o si finalmente se trata de buscar algo que no se derrita.
El mero mero mero
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Jorge+
el jueves, 23 de abril de 2009
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pensamiento,
poema
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Yo soy este, el de las piernas cutas cutas cutas
el moreno sabrosón, negro paqué mis tenis,
el trompudo barb'echivo, el necio concupicente,
mal cayente, cuestionante,
celoso mordido, tonto egoísta.
Yo soy el de las nalgas paradas paradas paradas
el de los ojos como los de su nana,
el de la sheca de su tata,
el del incesaestandarmóvil a más de 70,
el que dibuja y escribe, el que escribe lo que dibuja
el que escribe sobre lo que dibuja cuando escribe.
Yo soy el del café fuerte fuerte fuerte
sin azúcar, así amargo me gusta
con las ganas partidas por la mitad,
con imágenes perturbadoras en la morra,
con más de alguna palabra siempre en la boca,
con la pura gana de chingar a flor de piel.
Yo soy el que llega tarde tarde tarde,
al que todos tienen que esperar porque llega tarde
el mero inconsciente, el burlón y el carenalga,
el que batalla contra el mismo todos los viernes,
el que se desaparece cada vez que puede
para regresar con cara de chompipe el lunes
medio desvelado o desvelado y medio.
Yo soy el de los pretextos textos textos
el de las muladas hadas hadas
el de los blogs, el del twitter,
el Jorge Más irreparable:
el de la mera desesperación ambulante.
Ese soy yo... desqueriendo para siempre...
dando vueltas... oxidado decadente,
buscando algún día cumplir mi macabro plan,
mi veintiúnico plan,
mi plan infinito:
estar completamente solo (con ella).
Viviré hasta que me muera
Publicado por
Jorge+
el martes, 21 de abril de 2009
Etiquetas:
filosofía personal,
pensamiento
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Nadie puede quitarme todo lo que he vivido; nadie puede borrar o negar mi existencia porque las memorias de las personas que se han movido por y sobre mi camino, la confirman. Entonces, decir que alguien puede quitarme la vida es absurdo porque el futuro no está vivo hasta que es pasado.
A qué quiero llegar: éste es mi momento, ésta es la época que me tocó vivir, todo lo que hago y digo y vivo, es un ladrillo en el muro infinito de la historia. Después de esto no hay algo para mí. Antes de mí no había tampoco algo para mí. Nací en este pedazo del lienzo sobre el que Dios pinta el desarrollo de su creación, sobre el que hemos venido pintando la decadente historia de la humanidad. Aquí no hay algo dicho y yo tuve finalmente (para bien o para mal) la suerte si es que tal cosa existe, de nacer en éstos momentos tan convulsionados y suicidas.
No puedo negar mi existencia porque aquí estaba el segundo anterior y estoy el segundo que le sigue. Mi vida es mía y cada paso que doy me lleva irremediablemente a un sólo destino: la muerte.
Vivir sobre (no bajo) la convicción plena de que todo es simplemente como debe ser (sin cuestionar algo con un incrédulo "hubiera"), lo lleva a uno a entender que la vida no se teje bajo los lineamientos de una fuerza suprema llamada destino, que nos mueve y nos lleva a su antojo a expensas de nuestra voluntad. En el primer año de la universidad, recibí clases con un Ingeniero que nos aseguró a todos los presentes durante su cátedra, que lo único que diferencia al ser humano de cualquier otro animal o entidad viviente, es la voluntad. Todo pasa de acuerdo a la voluntad de uno mismo, porque todo lo que hemos hecho nos lleva irremediablemente (como decía antes) a un sólo final. Podría entonces cuestionarse, por ejemplo, una violación, pero basta con ir un poco atrás y darse cuenta que la violación no llega más que por las elecciones hechas uno o mil pasos atrás... ahora, ¿y los niños violados?... es cierto... la voluntad, para funcionar en la construcción de la vida, requiere un ingediente más: la conciencia. Pero no es de eso de lo que hablo. Hablo de vivir la vida.
Yo soy libre cuando entiendo que la libertad nunca es compartida, es personal, aunque obviamente afecta a los demás y sus propias libertades. La libertad de un pueblo se construye en la medida en que sus individuos son libres. Yo soy libre. Yo hace tiempo elegí creer en Dios, pero no en el suyo, porque no creo en el dios con forma de megatemplo, ni en el dios que permanece colgado y muerto en una cruz por las eternidades de lo eterno: creo en el amor. Dios es mi libertad, mi libertad es Dios: Dios es mi libertad para amar. Dios es mi decisión, mi cuestionamiento, mi convicción. Creo en el amor y su poder vital. ¿Qué ha hecho ese Dios en mí?, me ha dado fuerza... me ha movido a aceptar la vida como es, a aceptar para provocar mi segundo siguiente, que al siguiente, será parte de mi vida. ¿Qué haré el segundo siguiente?, tengo que vivir el segundo actual para averiguarlo.
Mi vida es de Dios, porque Dios es todo lo que se mueve en mí y es todo lo que existe a mi alrededor. Todo es producto de alguna forma de amor y Dios, al final de cuentas, es amor. Mi vida es mía pero yo soy Dios y Dios habita en mí y Dios vive a través de mí. Si el ser humano dejara de existir, ¿dejaría de existir Dios?, es decir, ¿quién o qué sería Dios si nadie finalmente creyera en o supiera de Su existencia?. No podemos negar a Dios, porque todo lo que existe es Dios. Me refiero a Dios como la energía que encierra todo más allá del entendimiento humano limitado.
Lo que me pase un segundo después es entonces la voluntad de Dios, porque es la suma de todas las voluntades "existentes". La voluntad de alguien que tiene conciencia, de alguien que conoce lo bueno y lo malo, es la voluntad de un dios y dado que todos somos Dios, la voluntad de uno es la voluntad de Dios.
Si en el segundo siguiente, o en el que le sigue o en el que vendrá después de éste o del que le seguirá a él, resulta que dejo de vivir, será entonces porque la voluntad de Dios se ha cumplido y mi vida habrá dejado de escribirse, pero no por eso dejará de existir. Mi vida seguirá presente en la memoria de todos los que en algún momento confirmaron mi propia existencia a través de la de ellos y gracias a la de ellos. Dios me guarde, Dios es mi fuerza, Dios no me va a salvar si la decisión y la voluntad de Él no contempla la continuación de mi vida, de mi existencia. No porque esté predicho, sino porque mi decisión anterior así lo requiere. Dios pone las cartas sobre la mesa: yo soy quien toma la que mejor le parece.
Es momento de vivir, de seguir construyendo nuestro propio muro, ladrillo a ladrillo, memoria a memoria, momento a momento. Será cuestión de eso que muchos llaman "suerte" y que para mí es finalmente el producto de la causalidad, que siga escribiendo todas éstas mis cosas después de ésto. Porque sé que si mi vida es truncada en algún momento cercano, será mi decisión al final de cuentas la que me lleve a ese momento, porque así debe ser y no existe otra forma en que podría ser mejor.
A veces cuesta entender que sólo existe ésto, éste momento. Que fuera de lo que vivo, no existo. Que mi vida es lo que hago con éste segundo que se me escurre de entre la mano. Que mi vida es esa deuda desgraciada (construída a base de voluntad, conciencia y poca responsabilidad) que me estresa con sólo recordarme de ella. Que mi vida es éste fondo de pensión en el que mis papás invirtieron durante mi infancia, haciendo su depósito de amor a diario. Que mi vida es cada sonrisa que ven estos mis ojos,. Que mi vida son los momentos con mis hemanos, buenos o malos. Que mi vida son los regaños y las felicitaciones y las celebraciones y las fiestas y los desvelos y las llamadas y los puntos menos y las tareas y los proyectos y las fotos y los videos y la música y los libros y la autodestrucción permamente. Que mi vida es esa novia increíble (es que cuesta creerla... CREERLA, no creerle), y sus besos, sus miradas, sus abrazos, su sonrisa, nuestras peleas ridículas (todas) y nuestras "contentaciones" consecuentes. Que mi vida es tomar el teléfono celular, marcar un número y esperar a que conteste alguien en algún lado. Que mi vida es esto: esta palabra, este conjunto de palabras que me han traído hasta el punto que estoy a punto de escribir aquí, ve -> .
Esto es mi vida y no puedo hacer como si no lo es. No puedo cerrar los ojos y esperar a que me den otra. No puedo sentarme a dormir y pretender que mañana estaré viviendo otra. Mi vida no se acaba, mi vida sigue, tomando forma a cada segundo; lo único que se termina es su construcción, porque aún después de finalizada, sigue existiendo en la memoria de los que me recuerdan (creo que ya hablé mucho de eso). Inclusive, creo que es excitante esto de entender que no hay obra más representativa de uno mismo que su vida. La vida es nuestra propia obra de arte. El artista nunca sabe exactamente cuándo terminará su obra, hasta que termina. No se puede predecir su final porque no depende de algo objetivo, conciso o definido, ni siquiera de la propia decisión del artista. Una obra de arte termina cuando debe terminar, como la vida. La vida termina entonces cuando debe terminar, como una obra de arte.
Creo que debo dejar de engañarme y dejar de permitir que me engañen: debo dejar de tener miedo. En el miedo no existe la voluntad, únicamente el deseo egoísta de perpetuar la existencia, pero en el miedo no se puede vivir, porque la vida implica voluntad y conciencia: disposición. Alguien dijo "Prefiero morir parado, que vivir de rodillas", o algo por el estilo. Creo que fue Zapata. Al final no importa quién lo dijo, sino simplemente que lo dijo y mucho tiempo después estoy acá, tomando sus palabras para seguir viviendo, como la razón única, el fundamento claro, de toda convicción que me permite seguir caminando. No se trata de sobrevivir: se trata de vivir al máximo el momento para completar un buen rompecabezas de memorias y recuerdos. Uno que valga la pena.
Yo elijo seguir viviendo. Seguir viviendo hasta donde me alcance la muerte.
¿Cuándo me alcanzará la muerte?, cuando mi obra maestra esté finalizada, como éste texto, que termina justo aquí.